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11/7/07

Capilla Nuestra Señora de Guadalupe

Calle Chile - 945 - Tandil

Esta es la Capilla elegida por los novios para el casamiento: Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de México y América Latina. Y aunque la decisión final estuvo en manos de Felisa (que la prefirió a la Capilla San José Obrero cuando advirtieron que no lo podrían hacer en la Iglesia Matriz por incompatibilidad de horarios), el lugar tampoco era indiferente para Alejandro.

La Capilla fue inaugurada el 12 de diciembre de 1991 -fiesta de Ntra. Sra. de Guadalupe- como corolario de una misión que habían realizado por el barrio los curas Horacio y Juanjo. Alejandro, que en ese entonces tenía 15 años, participó de ella con otros pibes de la “iglesia del centro”.

La idea de implantar una capilla en esa zona fue del cura Actis en el ‘60 buscando extender los “servicios” de la Iglesia en toda la ciudad. En aquel momento se consiguió el lugar y se formó una comisión pro-capilla con vecinos del barrio Falucho.

El impulso definitivo e indispensable para que la Capilla se terminara, lo dio la llegada del Padre Raúl Troncoso (foto) a la parroquia Santísimo Sacramento en el año 1988. Cura de apariencia desprolija, pero de profundo compromiso social. Casualmente él será el encargado de presidir la celebración del casamiento (aunque no se descarta la presencia de otros curas).

La capilla está hecha en una suerte de estilo colonial con algunas licencias modernas. Por ejemplo, el amplio ventanal detrás del altar que permite ver las sierras; o las esculturas que revisten el altar y el ambón, hechas por Pablo Smidt, joven prodigio tandilense que ahora vive en Dusseldorf (Alemania).

La advocación de Guadalupe surgió en México en 1531 y es realmente una de las historias más pintorescas e inexplicables si no es a través de la fe. Para los que creen, su importancia radica en que es la primera “aparición” a un nativo de la que se tenga registro en América Latina desde la fatal llegada de la iglesia a este continente; y además es la primera Virgen Mestiza con un rostro rasgos propios de la raza indígena.

Para aquellos que no creen, el manto (el poncho del indio en el que quedó estampada la imagen de la Virgen), todavía sigue siendo estudiado por los científicos y especialistas que, sin suerte, intentan determinar el origen de algunos de los pigmentos que forman parte del tejido sin haber sido pintados ni bordados.

Quizá lo más interesante de esta imagen sea la devoción que despierta en los pueblos originarios de América Latina que, incorporándola a su religiosidad popular, han hecho de la “Guadalupana” uno de sus iconos inconfundibles.

La imagen de Guadalupe que se venera en Tandil fue traída de México en el año 1996 y es una replica exacta de la que se encuentra en el santuario del D. F. (nos llevan a ver la original?)